Es un gran deportista; juega fútbol, tenis, squach, monta bicicleta, sale a correr por las mañanas y, si lo invitan, también va a nadar a la piscina olímpica del Bosque Popular. Hace de todo, lo cual no quiere decir que todo lo haga bien. Quizás lo haría, sino tuviera que ocuparse de acomodar sus rubios rizos de 40 centímetros en toda su cabeza y cuidar que su tez blanca no se oscurezca por efecto del sol, pues si hay algo a lo que realmente le teme, no es a Dios, sino a volverse negro. No se considera racista, simplemente considera que las personas de color no deberían existir, pues para él hacen parte de unos eslabones atrás de la cadena evolutiva.
No obstante, ese no es el grupo que más repudia en la sociedad, si lo es en cambio, el de los “fanáticos religiosos”, como el mismo lo llama. Su oposición a la religión, y aún más su imprudencia, han sido causantes de decenas de miradas de horrorización, tales como la de la mamá de una amiga suya, quién apenas pudo disimular su sorpresa cuando, en medio del almuerzo al que había sido invitado, el emulo del pibe Valderrama dejó escapar con todo sarcasmo un: “¡ilumíname Satán!”.
Por esa misma frasecita, ya había tenido problemas antes con la única mujer a la que no considera-¿Cómo se podría decir?- de la vida fácil, a saber, su madre. Una modesta modista que trabaja esforzadamente para sacar adelante a su dulce niño de 18 años, y pide al cielo, todos los días, que perdone las blasfemias de su muchacho, y que lo cuide de todo mal, pues teme por su seguridad dada su marcada influencia revolucionaria.
Y es que la melena del viejo Pollo, como lo llaman sus amigos, no obedece tanto al deseo de parecerse al mítico diez de la selección Colombia, sino a un tributo, un poco más crespo eso si, a quién considera un importante referente en su vida: Ernesto “El Che” Guevara. Fue así, como por su inocultable anarquismo, y su ya conocida imprudencia, una vez en la cafetería de su universidad descubrió que había alguien tomándole fotos, y se preguntó si tendría que ver con lo ocurrido durante una marcha del día anterior, cuando había estado repitiendo: ¡Capitalismo: canibalismo! ¡Uribistas de mierda! ¡Que viva el comunismo!
¿Un comunista que odia los negros? Sí, ese es Pollo. El mismo que añora una sociedad con igualdad de oportunidades y exige el respeto de los derechos de todos sin importar su estrato socioeconómico, es el mismo que sueña con Europa, un tour en el mediterráneo y un auto último modelo para conducirlo frente a los ojos de las personas que en algún momento lo humillaron porque tenían más que él. Quizás sea muy extraño, pero este es un comunista al que le gusta el dinero, dinero que, en su vida presente, a veces puede escasear para comer, pero nunca para salir a rumbear.
Como una buena parte de los universitarios de la ciudad, el joven de 1.70 centímetros de estatura aproximadamente, espera con ansiedad la llegada del fin de semana para dejar a un lado a Marx, Nietzsche o Levi Strauss, y darle paso a Bar C, Lemmon o la Cocktelera, pues no hay algo que disfrute tanto como unos buenos tragos (mucho mejor si es tequila) en compañía de sus amigos, con quienes puede arreglar los problemas más críticos del país, o sencillamente comentar sobre la banalidad de la moda.
El dinero que se gasta en la fiesta, en muchas ocasiones no proviene solo de la abstinencia alimenticia de la semana inmediatamente siguiente, sino también de los innumerables congresos de antropología a los que asisten sin asistir hace más de dos años. Su carrera lo apasiona y el conocimiento llama su atención con un altavoz en la mano, es solo que en algunas ocasiones él tiene la virtud o el defecto de ser más sordo que de costumbre y dedicarse al ocio; todo, para que al final del semestre sea su buen amigo Adolfo, quién termine haciendo sus más importantes trabajos a cambio de un plato de lentejas.
Sí tal es su dedicación para asuntos académicos, no es difícil imaginarse su constancia en dos de los nuevos propósitos que ha adherido a su vida, a saber, aprender a tocar guitarra y conocer el arte de la representación teatral. Clases para el logro de su primera meta recibe en la comodidad de su apartamento, pero sabrá Dios quién lo motiva después para que ensaye, pues sus avances son realmente discretos; y para que aguardar esperanzas en su segundo fin, si luego de inscribirse en una escuela de Villamaría, se la paso dos tardes a la semana haciéndole visita a una amiga durante todo el semestre.
El talento de Pollo no es algo para menospreciar, pero la pereza, lejos de cualquier exageración, domina su vida a placer. Su fuerza de voluntad es considerablemente débil, basta con recordar el día de su último cumpleaños, cuando había prometido pasar una noche de reflexión a solas para encausar su camino y planear su futuro, y necesito de una corta llamada de sus amigos para salir en búsqueda de mujeres y alcohol, y olvidar así su estipulación inicial.
Ese débil carácter, sustentado en la mala influencia de sus amigos, ha terminado con muchas de sus relaciones sentimentales, aunque no ha sido un factor tan determinante como la enorme y rápida capacidad que tiene para aburrirse de las personas. ¡Pobre Kelly! Su alegría y su arrollador sentido del humor la cautivaron, pero no vio nunca que el viejo Pollo es un personaje extraordinario y contradictorio, tan ilusionado y defraudado por la vida, tan acertado a ratos como tan errante a otros. Tan humano, tan él.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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parc sta bno el blog.... y este relato lo mejor..... le va a ir muy bn como scritor.
ResponderEliminarClaro k hay cosas para corregir pro son muy poks
La verdad no me parece muy discreto el texto,es mas no creo que a alguien le interese saber lo que soy o lo que no, ademas discretamente digo que es una gran invencion, no verdades sino discordancias que me harian parecer estupido,pero bueno ese es el rol del periodista acabar con lo escrupulos... racismo por favor... bueno en fin tiene gran creatividad pero solo para ser periodista...
ResponderEliminarPunto por punto contribuire a la polémica que quiere suscitar. Es más fácil separar que unir, desordenar que ordenar, y escribir una crítica que dar un mensaje de cumpleños.
ResponderEliminarPara empezar el objetivo del prediodismo no es ningún momento la discresión... por dios! que tal que lo fuera...
Por otro lado, la verdad es que tiene razon a nadie le interesa saber quien es o quien no es, por eso no hay nombres ni apellidos, porque en casos como estos lo que importa es la historia (subjetiva, ficcional como quiera) pero la historia, el protagonista puede ser cualquiera; algnos pueden encontrar similitudes con algunos personajes, las mias se asemejan a mi interpretacion de su filosofia de vida...y si puede hacerlo parecer estúpido (lo cual no es tan claro) entonces si.... sus conradicciones para mi son percibidas como estupideses.
y por el agravio al oficio del perdiodismo no voy a discutir, para mi sencillamente uno no puede andar desmeritando lo que la gente hace solo porque sus apreciaciones personaes no sean afines a deerminadas labores....
“Su respuesta me resulta muy interesante. Sin embargo, su intertextualidad define un
ResponderEliminargrupo de relaciones entre enunciados dispersos y heteróclitos, cuya eficacia simbólica y significado me resultan arbitrarios. Esto muestra que los principios de individuación generativa del sujeto son un tema que no se puede agotar en una respuesta” Esa sería mi respuesta posmoderna, pero le hablo claro y creo que la mayoría que lo leen me conocen, otra cosa es que los periodistas acabaron con la tarea de los filósofos, muy triste... ojala que le alcance el talento para no ser arrastrado por la mayoría de las personas porque la mayoría se arrastran y distorsionan...