miércoles, 16 de septiembre de 2009

Música, origen y reinvención

Es difícil determinar con exactitud el momento y el lugar precisos, en los cuales la música hizo su aparición en la vida del hombre, sin embargo, existen varias teorías que tratan de explicar, especialmente, las razones por las que el ser humano pudo descubrirla y hacerla parte de su vida, llegando a tal punto, que le fuese imposible concebir el universo sin ella.
Hablando de la música dentro de su propia esencia, más allá de ser utilizada por el hombre para diferentes fines, e igualmente, qué intereses prácticos y mundanos llevaron a que el hombre la poseyera, no se puede llegar a precisar un momento exacto ni un lugar concreto. Aquí cabe la afirmación de que la música puede llegar a ser tan antigua como el mismo hombre
[1], de que existe la posibilidad de una aparición paralela en lugares periféricos alrededor del mundo, que una cultura haya apreciado su valor siglos después de que otra ya lo hubiera hecho, sin necesidad de haber tenido contacto alguno.
A partir de esta afirmación, se le puede dar la característica de innata en el ser humano, así como lo es el lenguaje, sus instintos, sus necesidades básicas, no obstante que no pueda colocarse al nivel de estas, ya que se le puede considerar en un nivel más elevado porque son estas últimas las que suscitan la aparición de la música como una manifestación humana que va más allá del mismo entorno, más allá del mundo físico. Por eso está en un nivel más alto.
Pero eso no quiere decir que sea un elemento netamente espiritual del hombre, es más un mediador entre su mundo tangible como tal y la representación subjetiva que tiene de este. Entendida la imposibilidad de realizarle una cronología a la música, es decir, ubicar el proceso de su desarrollo en tiempo y espacio exactos, es en cierta medida intransigente; en esta situación es más coherente un enfoque al proceso de génesis de la música como tal, esto a partir de indicios, de herramientas otorgadas por diferentes ciencias humanas, como la antropología (específicamente la etnología), la sociología, la lingüística (ya que se establece una relación directa entre palabra y canto), entre otras, pero a la hora de darle una formalidad a este estudio se entra a hablar de la musicología, y en su defecto, la etnomusicología.
Sus estudios son catalogados como frívolos, pero esto es por su carácter objetivo necesario para desentrañar la sucesión de fenómenos que pudieron dar origen a la música, teniendo la idea clara de que se ha de partir de fines fácticos y de supervivencia.
El hombre en el instante mismo en el que se ve concebido en el mundo, ha de afrontar una serie de retos, pero deja a un lado las respuestas instintivas y por medio de la razón trata de entender muchos problemas, para posteriormente, solucionarlos. Es decir, el hombre hace una labor de comprensión de su entorno, para así dominarlo, y luego transformarlo en función de sus intereses.
La pregunta planteada, entonces es: ¿Cuándo, cómo y por qué aparece la música como medio para lograr la pretensión de entendimiento, domino y transformación del entorno?
Lo primero que hay que indicar para empezar a dar respuesta a este interrogante, es que existen dos grandes creencias acerca de la forma como la música se convierte en ese instrumento vital en la historia del hombre, a saber: el mimetismo y la necesidad de reproducir los sonidos de la naturaleza, es la primera de ellas, y el canto como prolongación de la palabra, y por tanto del lenguaje, la segunda.
“Teorías iniciales tratan sobre el origen mimético-mágico-rítmico de la música. Sus hipótesis ubican el inicio de la música en los sonidos o los ruidos que los primeros hombres hicieron para apropiarse de los espíritus de los animales y poder cazarlos. La música nace, según el musicólogo por imitación”
[2].
Esta teoría, enunciada por el profesor de la Universidad de Eafit, Pablo Montoya Campuzano, está sustentada en los estudios que hizo Carpentier
[3] en su trabajo ‘Los pasos perdidos’ a mediados de los años 70 del siglo pasado, dónde aseguraba que el hombre produjo los primeros sonidos musicales al imitar, por ejemplo, el cantar de los pájaros, el galope de los caballos o los ruidos de la naturaleza a su alrededor.
Fue Aristóteles
[4] quién primero habló de esto, cuando al estudiar el arte de los sonidos, aseveró que este, provenía de la necesidad innata que tiene el hombre de imitar los sonidos de la naturaleza. Por otro lado, en Grecia, predominaron dos hipótesis, la mítica que habla de Orfeo[5] y su lira, y la científica que coloca a Pitágoras[6] como el padre la música.
En contraposición a esta concepción de Carpentier y otros estudiosos, aparece una que no ve el inicio del canto y de la música como producto de reproducción de gemidos, gritos u onomatopeyas, sino que precisa que este proceso fue un poco más complejo y contó con la influencia de otros factores, tales como la mística y las interpretaciones que hacía el hombre primitivo del mundo, a través del mito, la tradición, e incluso, la misma religión.
Es así, como es posible argumentar que el canto es una prolongación de la palabra, en busca de una forma libre de expresión, de encontrar ese lugar de conexión entre lo real y lo imaginario, entre lo material y lo espiritual. La música es entonces, ese medio que estimula los sentidos y transporta a un universo paralelo, pero a través de la palabra, valiéndose del lenguaje para interpretar y reconstruir el mundo.
Rousseau
[7] dice que “en el origen de la melodía, el sonido del canto es el mismo sonido de la palabra, sólo que el primero es permanente y sostenido, mientras que el de la palabra vive un estado de fluxión continua y nunca se sostiene”[8].
Posiblemente el mimetismo pudo haber sido el punto de partida de muchos sonidos, que a la larga podrían establecerse como fundamentos, pero en dicho estado de mimesis, la creatividad es nula, por lo cual no se puede hablar de música como tal, porque el hombre imita no representa. Por tanto, cuando dichos sonidos se enlazan con la profundidad del lenguaje, y a la postre la palabra, es aquí dónde la esencia humana impregna a un montón de sonidos anacrónicos aplicándolos a unos fines específicos, lo que en consecuencia les otorga un significado, caso concreto la utilización que se le da en rituales que pueden apreciarse en sociedades primitivas, en los cuales por medio de cantos intentan encontrar explicaciones metafísicas del mundo (magia, espiritismo, dioses).
Reinvención
Después de analizar lo correspondiente al origen de la música, otro tema se torna de suma importancia para la comprensión de lo que se conoce hoy como música: su evolución a través del tiempo, y de manera especial, las razones que ha tenido para evolucionar.
Al igual que en otras disciplinas, el hombre ha puesto en la música su alma y su esencia, esto quiere decir que la ha convertido en prolongación de sus aspiraciones y medio para su realización, por tanto necesita de un contenido propio de la naturaleza humana: el ansia de la forma futura, de la disolución en el mundo y la búsqueda de la inmortalidad
[9].
Aquí aparece un término de suma relevancia, el de Idea, pues es esta la que transforma el estilo, la letra, el ritmo, las armonías y las melodías de las canciones a través de los tiempos, revelando una verdad innegable: los pensamientos e ideologías de la época, van a influir constantemente y de manera definitiva en la producción musical.
Pero sería corto e incompleto quedarse en esta afirmación, toda vez que existan otros elementos dignos de poner en consideración en esta discusión, como por ejemplo, la aceptación o rechazo que tienen estas innovaciones en el mundo musical.
Shoenberg
[10], reconocido revolucionario y precursor de la ‘música nueva’ (como se ubicaron las composiciones que vinieron después de los clásicos en países europeos como: Alemania, Austria, Francia, Italia y Checoslovaquia), es a su vez un estudioso de la música clásica y no dudaba en afirmar: “mi profundo conocimiento de los valores reales no podía permitirme faltar al respeto a los auténticos grandes”.
Este músico-escrito alemán, tenía claro en lo que muchos expertos musicólogos y musicógrafos han coincidido: a pesar del valor progresista de la música, la obra de arte nunca pasará de moda.
Esto quiere decir que así la música nueva tenga un valor extra porque cumple las expectativas del hombre de estar reinventando su vida y su mundo, no es superior a las obras que con una estética inigualable llegaron a considerarse como verdadero arte.
Shoenberg mismo decía que el compositor tiene que tener una idea central, un tema específico que quiera representar y embellecer por medio de la colocación de sonidos, pero que si, como en muchas ocasiones ocurría, la música moderna se ocupaba más de la forma que del fondo, y olvidaba la grandeza verdadera del artista al conseguir una verdadera compenetración con su arte para ocuparse de lo que el mercado demanda, seguramente la urgencia y la prisa terminaran opacando la apreciación de la música en todo su esplendor y en toda su belleza.
La reinvención de la música es innegablemente necesaria, y en términos del sustrato del hombre, positiva, pero si es la propaganda, la infructuosa predicción de lo que el público quiere y el juego de acción y reacción de algunos realizadores lo que mueve en ultimas la producción musical, se está atentando directamente con otro principio humano: la búsqueda; se trata de cortarle las alas al espíritu del músico, olvidar la experimentación para concentrarse en la mercadotecnia, es en definitiva, un lamentable fenómeno que asecha la música actual y amenaza con degradarla y echar al olvido su verdadera esencia, aquella de la que sociedades primitivas se enamoraron perdidamente.

·
[1] MONTOYA CAMPUZANO, Pablo. Revista Universidad Eafit. ‘Los pasos Perdidos y las teorías sobre el origen de la música’. Ed. Centro de Publicaciones Universidad de Eafit. Medellín, 2005. P-p 57-66


[2] Idem
[3] Alejo Carpentier y Valmont: (26 de diciembre de 1904 –24 de abril de 1980), fue un novelista cubano, que influyó notablemente en la literatura latinoamericana durante su famoso período de auge.
[4] Aristóteles: uno de los más grandes filósofos de la antigüedad y acaso de la historia de la filosofía occidental. Fue creador de la lógica, precursor de la anatomía y la biología y un creador de la taxonomía.
[5]Orfeo: personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y la musa Calíope. Hereda de ellos el don de la música y la poesía.
[6] Pitágoras de Samos: fue un filósofo y matemático griego, famoso sobre todo por el Teorema de Pitágoras.
[7] Jean-Jacques Rousseau: fue un escritor, filósofo y músico; usualmente es definido como un ilustrado, pero parte de sus teorías prefiguran el posterior Romanticismo.
[8] MONTOYA CAMPUZANO, Pablo. Revista Universidad Eafit. ‘Los pasos Perdidos y las teorías sobre el origen de la música’. Ed. Centro de Publicaciones Universidad de Eafit. Medellín, 2005. P-p 57-66.


[9] SHOENBERG, Arnold. El Estilo y la Idea. Ed. Taurus. Madrid, 1963. 282 p.
[10] Shoenberg: Músico alemán, conocido por su decisiva innovación de la música contemporánea.

1 comentario:

  1. Los créditos también para la lucidez de mi buen amigo Adolfo, un hombre de ideas claras, especialmente con algo de ron y café...

    ResponderEliminar